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Noticia Ampliada

“cinco genes dan nuevas pistas sobre el Alzheimer” Nature Genetics

Estudio publicado en ‘Nature Genetics’
Cinco genes dan nuevas pistas sobre el alzhéimer

Gina Kolata The New York Times 09:07 p.m. 14/04/2011

Los dos estudios más grandes sobre la enfermedad de Alzheimer han llevado al descubrimiento de no menos de cinco genes que proporcionan nuevas pistas fascinantes sobre por qué aparece y cómo progresa este mal.

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Los adultos mayores son los más afectados por este mal.
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Investigadores dicen que los estudios, en los que se analizaron genes de más de 50.000 personas en Estados Unidos y Europa, dejan pocas dudas de que cinco genes hacen que sea más probable que se presente la enfermedad en ancianos, y tienen algo importante que revelar sobre su proceso.

También podrían conducir a formas de retrasar su comienzo o avance. “El nivel de evidencia es muy pero muy fuerte”, dijo Michael Boehnke, bioestadista de la Universidad de Míchigan. Ambos estudios se publicaron en la revista Nature Genetics.

Claves.Durante años, ha habido pistas no probadas pero persistentes de que el colesterol y la inflamación son parte del proceso de la enfermedad. Los derrames y lesiones cerebrales, que hacen más factible el alzhéimer, también causan inflamación en el cerebro. Ahora, parece que algunos de los genes recién descubiertos apoyan estas ideas porque algunos están involucrados con el colesterol y otros están vinculados a la inflamación.

Los descubrimientos duplican la cantidad de genes que se sabe están involucrados en el alzhéimer, de cinco a 10, lo que proporciona a nuevas líneas que explorar. Richard Mayeux, neurólogo de la Universidad de Columbia, dijo que los hallazgos “abrirían el campo”.

Nelson B. Freimer, quien dirige el Centro de Genética Neuroconductual de la Universidad de California, Los Ángeles, dijo que ahora hay suficientes genes inequívocos para la enfermedad de Alzheimer, sobre los cuales los investigadores podrían hacer avances reales para entender su biología. “Es un paso enorme y sólido”, expresó.

Aproximadamente 5,4 millones de estadounidenses padecen la enfermedad de Alzheimer, la mayoría de los cuales es anciana. Según la Asociación de Alzheimer, una de cada ocho personas de más de 65 años la sufre.

Por sí mismos, los genes no son un factor tan importante como el APOE, un gen descubierto en 1995 que incrementa el riesgo de padecer la enfermedad: en 400% si una persona hereda una copia de uno de los progenitores y en 1.000%, si es de ambos.

En contraste, cada uno de los nuevos genes incrementa el riesgo en no más de 10 a 15%; por eso, no se usarán para decidir si una persona tiene probabilidades de padecer Alzheimer. El APOE, involucrado en el metabolismo del colesterol, “está en su propia clase”, dijo Rudolph Tanzi, neurólogo de Harvard.

Sin embargo, los expertos dicen que incluso un ligero incremento en el riesgo los ayuda a comprender la enfermedad y desarrollar nuevos tratamientos. Y como el APOE, algunos de los genes recién descubiertos parecen estar involucrados con el colesterol.

De los 10 genes que hoy se sabe están asociados al Alzheimer en edad avanzada, cuatro se encontraron en los últimos años. Es posible que el APOE tenga otras funciones en el mal, quizás involucrado en limpiar el cerebro de amiloides que se apilan en placas, las partículas parecidas a los percebes que aparecen en el cerebro de pacientes de alzhéimer y son la única característica patológica de la enfermedad.

Se sabe que uno de los primeros signos del alzhéimer es la acumulación del amiloide beta, o A-beta, una proteína que forma placas. Y se sabe que más avanzada la enfermedad, aparecen proteínas torcidas o enredadas –tau– en las neuronas muertas o que están muriendo.

Sin embargo, lo que no se sabe es por qué empieza a acumularse la A-beta, por qué el cerebro de los enfermos de alzheimer no puede deshacerse del exceso o cuál es el vínculo entre la amiloide y la tau.

En uno de los ensayos nuevos, donde se analizaron los genes de 54.000 personas de la misma edad (con y sin alzhéimer), se encontraron cuatro genes nuevos. El otro ensayo, hecho por europeos con colaboraciones de EE. UU., confirmaron los genes encontrados y agregaron uno.

Se comenzó el estudio estadounidense hace unos tres años, cuando Gerard D. Schellenberg, patólogo de la Universidad de Pensilvania, fue a los Institutos Nacionales de Salud con una queja y una propuesta. Grupos particulares de investigación habían hecho sus propios estudios del genoma, sin mucho éxito porque ninguno tenía suficientes sujetos.

En una entrevista, Schellenberg contó que le dijo a Richard J. Hodes, el director del Instituto Nacional del Envejecimiento, que era necesario detener los estudios genómicos reducidos. Hodes dijo: “ya no es aplicable el antiguo modelo en el que los expertos guardaban celosamente sus datos”.

Así que Schellenberg salió a recopilar datos sobre pacientes de alzhéimer y personas sanas de la misma edad. La idea fue comparar un millón de posiciones en el genoma de cada persona para determinar si algunos genes eran más comunes en quienes padecían el mal.

Ellos usaron la gran cantidad de datos genéticos para para encontrar los genes y después, usando dos poblaciones diferentes, confirmar que los mismos genes creaban el riesgo y que no era una asociación fortuita.

Fue un esfuerzo enorme. Muchos centros médicos tenían tejido de pacientes de alzhéimer en los congeladores. Tuvieron que extraer ADN y hacer escaneos genómicos. “Una de mis tareas fue asegurar que los casos de alzhéimer realmente lo fueran”, dijo Mayeux. “Y tenía que asegurarme de que las personas no afectadas realmente no estuvieran afectadas”.

Una vez en marcha el proyecto, “todos nos dimos cuenta de que teníamos que hacerlo realidad.

Entre tanto, el grupo europeo, presidido por la doctora Julie Williams, de la Escuela de Medicina, Universidad de Cardiff, hizo un esfuerzo similar. Ambos grupos compararon sus resultados y se aseguraron de que en gran medida estaban encontrando los mismos genes. “Si había errores, no encontraríamos las mismas cosas”, agregó. Ahora, los grupos europeo y estadounidense están conjuntando los datos para hacer un estudio enorme para buscar genes en las muestras combinadas.

“Aumentamos el tamaño de la muestra”, dijo Schellenberg. “Estamos bastante seguros de que surgirán más cosas”, concluyó.